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John Andrew Morrow

The Encyclopedia 
Of Islamic Herbal Medicine


MORROW, John Andrew, The Encyclopedia Of Islamic Herbal Medicine, McFarland (Jefferson, NC: 2010), Foreword by Luis Alberto Vittor ISBN-10: 0786447079; ISBN-13: 978-0786447077.


"Buscad el conocimiento hasta en la China"
Hadiz profético
       

Podemos considerar The Encyclopedia Of Islamic Herbal Medicine de John Andrew Morrow como una obra de referencia autorizada para cualquier persona interesada en la medicina natural, toda vez que este libro proporciona una visión sin precedentes de la fitoterapia Profética, una rama de la medicina islámica tradicional que se basa exclusivamente en las recetas del profeta Muhammad y es poco conocida fuera del mundo islámico. Apelando a las fuentes árabes clásicas primarias pero sin desconocer los aportes científicos de la medicina moderna, esta enciclopedia ofrece un enfoque multidisciplinario que puede ser muy útil tanto para los profesionales de la medicina como para  los adeptos a la medicina herbaria. Esta es un obra donde la medicina oriental y occidental se cruzan. Cada entrada incluye los nombres botánicos en árabe y un equivalente de cada hierba en latín e inglés, un resumen de la "receta profética", sus propiedades y usos, y una guía de estudios relacionados con la ciencia médica contemporánea. El volumen es introducido con un Prólogo de Luis Alberto Vittor contribuyente regular en varias obras de Morrow lo mismo que coautor de otras tantas.



Los orígenes de la medicina herbaria se pierden en la antigüedad.  La acción medicinal de las plantas ya fue em­pleada por Dioscórides y por Galeno como base para elaborar una clasificación. En medicina herbaria se pueden utilizar los diferentes órganos de una planta, como la raíz, el rizoma, el tallo, las hojas, las flores, los frutos o la semilla; o tejidos como el corcho y la madera; o gomas y resinas obtenidas por exudación de incisiones practicadas en ]a planta, aunque numerosas pequeñas plantas anuales se utilizan íntegramente. En medicina se pueden utilizar las hierbas frescas, a menudo en forma de infusión, o bien pueden ser secadas, cortadas y pulverizadas. Las preparaciones a base de hierbas incluyen tinturas (a menudo una parte de hierba por cinco de alcohol) o extractos líquidos. También se producen tabletas, píldoras, lociones, supositorios e inhalatorios a base de remedios herbarios.

Por consiguiente, podemos definir la medicina herbaria como el arte y la ciencia de restaurar la salud mediante remedios vegetales. La medicina herbaria islámica es un sistema médico completo, corroborado con el transcurso del tiempo, y capaz de tratar una gama amplia de enfermedades. Al igual que la medicina tradicional china, la medicina herbaria islámica busca la “raíz” del problema e intenta más bien efectuar los cambios a este nivel, en vez de tratar a los síntomas. Si nos dirigimos a las raíces, eliminaremos los síntomas.


El desarrollo de la medicina desde sus comienzos ha estado siempre ligado al estudio de hierbas, minerales y animales con sus distintos usos y el ser humano ha evolucionado alrededor de este contexto tradicional. Esta evolución le ha ido dando distintos enfoques según las culturas y el avance del tiempo. La idea por ejemplo de una hierba o mineral con efectos beneficiosos sobre la salud no era en tiempos ancestrales la misma que hoy se puede llegar a tener debido a que, no solo el descubrimiento de una nueva propiedad la hacía útil, como hoy se podría llegar a ver, sino que la estructura mental de la época y de las culturas en particular eran diferentes y eso se reflejaba en la manera de considerar a la salud. El concepto de la condición corporal siempre estaba sujeto a aspectos sutiles que tenían que ver con el concepto que se tenia del universo visible e invisible y el enfoque que se le daba según el entorno y la raíz de la cultura que se desarrollaba es ese momento de las cuales sus religiones y doctrinas eran reflejo. Esto puede observarse en el desarrollo del pensamiento de oriente y occidente y en sus medicinas como reflejos de sus propias estructuras de pensamiento.

Con esto se quiere decir que se evolucionó en el desarrollo de la medicina desde distintos puntos de vista, por ejemplo en la manera de considerar las hierbas, animales y minerales. Lo que hoy estamos acostumbrados a ver, en occidente en cuanto a la evolución de lo anterior es de un valor incuestionable, por los avances indudables que han logrado salvar vidas, que en otros momentos hubieran sido muy difíciles de lograr, usando el análisis exhaustivo, dentro del método científico, como herramienta fundamental. Este concepto debido a los alcances logrados fue desplazando paulatinamente a otros conceptos, cuyo énfasis tenía más relación con las doctrinas de índole tradicional sagrado o de transmisiones directas de doctrinas donde predominaba más la influencia espiritual en el modo de concebir el pensamiento y la medicina como reflejo de este.

En oriente, si bien esta evolución también fue adquiriendo características similares, las fuerzas de las doctrinas tradicionales mantuvo en la medida que le fue posible su propia vigencia, quedando remanentes importantes de tradiciones de gran fuerza espiritual en cuanto a pensamiento y en su medicina como reflejo de éste, en algunas regiones, y predominando junto a otros conceptos más modernos en otras regiones. Esta diferencia de matices entre oriente y occidente se debió a que sus estructuras mentales se desarrollaron de acuerdo con un patrón cultural diferente en cuanto a sus posiciones con respecto a las tradiciones donde se gestaron y esto se reflejó, por supuesto, también es sus maneras de concebir las prácticas y terapias medicinales. Parece ser que el avance en determinados campos como el netamente empírico, en el área de la llamada medicina alopática, así como en otras áreas del conocimiento médico contemporáneo, reemplazó a otros campos del saber médico natural, como el de índole netamente tradicional, de transmisión de influencias más sutiles que por su carácter invisible e inaudible no son verificables por los métodos científicos actuales, tales como se conciben desde la perspectiva en que la enfoca o concibe la mentalidad pragmática o empírica.

Si bien esto ocurre hoy, tanto en oriente como en occidente, parece ser que es en occidente donde  mayor predominancia tiene esta tendencia; y si los avances en ciertas áreas son evidentes, también lo es el hecho de que esa parte tan interior del hombre que es difícil percibirla y observarla empíricamente, pero que nos conecta con la verdadera realidad de nuestra interioridad, esta en crisis, la cual parece aumentar en la medida que también avanza la ciencia, y no por los avances en si, sino porque da la sensación de que el ser humano reemplaza nuevos descubrimientos en el área material en lugares donde debe predominar lo sutil y pierde así ese complemento evidente que podría existir entre un campo y el otro. Es en busca de este complemento donde miramos a oriente en busca de sus tradiciones, tanto en Medio Oriente como en Extremo Oriente, donde la fuerza espiritual de la transmisión de sus tradiciones todavía perdura.

Es donde la influencia de sus pensamientos ancestrales nos pueden dar eso que nos falta y no es tan fácil de describir; y es ahí donde apunta la idea de esta importante obra del Dr. Morrow a través del estudio exhaustivo de las terapias medicinales islámicas basadas en el conocimiento de las propiedades efectivas y sutiles de las hierbas, respaldado por un incuestionable conocimiento de primera mano de las tradiciones proféticas y que fueran transmitidas por una línea de relatores directos, en tanto que fueron miembros de su Casa, a saber: los Santos Imames y los sabios continuadores de sus escuelas. La investigación del uso y las propiedades de las hierbas, precedidos por las narraciones tradicionales del Profeta Muhammad le da a este trabajo del investigador canadiense el matiz y la fuerza espiritual para lograr ese enfoque complementario tan imprescindible y necesario. La investigación de John Andrew Morrow refleja que el Profeta Muhammad era un profundo conocedor de la medicina herbalista y que su método terapéutico expresa la sabiduría primordial de todas las tradiciones orientales ya que, gracias al trabajo de nuestro autor, encontramos un interesante parangón entre la medicina tradicional islámica y la medicina tradicional china, haciendo evidente aquel llamado imperativo del Profeta del Islam instando a buscar el conocimiento incluso hasta en la misma China.

Sin embargo, debemos reconocer honestamente que la mayoría de las dificultades para encarar estudios de esta índole en los que se intenta complementar los enfoques orientales y occidentales, radica en las tremendas diferencias entre los patrones de pensamiento entre unos y otros con el agregado del problema de las traducciones de idiomas, como por ejemplo el chino, con sus cientos de caracteres y pictogramas que deben ser traducidos a idiomas occidentales, con limitado número de símbolos, donde muchas veces no alcanza para expresar la idea que se quiere transmitir, y con el agregado que a veces no existe ni siquiera la idea del concepto en occidente. La otra dificultad a qué debe enfrentarse el investigador es aquella que oponen las mismas palabras con respecto a una misma referencia, ya que no siempre tiene el mismo significado ni expresan el mismo concepto. Por ejemplo, si hablamos del bazo en medicina tradicional china, como también de otros órganos, el concepto es diferente del bazo tal como es reconocido en occidente y lo mismo sucede con el concepto de energía, tomando como base en occidente a partir de su diferenciación de la materia, concepto que es diferente en los pensamientos tradicionales orientales, ya que no existe dicha diferenciación. Esto se aplica a todos los ámbitos del pensamiento tradicional oriental, especialmente marcado en extremo oriente y se refleja en todo el concepto cosmogónico. En este contexto de pensamiento, el universo no puede ser conocido pero si observado en la mayoría de sus procesos y es ahí que los cuestionamientos que nos hacemos en occidente con respecto a éste, como por ejemplo el "por que" de los procesos, tiene lugar pero en forma diferente, ya que este surge de alguna manera, como respuesta después de haber recibido una forma tradicional, en forma transmitida y después de haber pasado niveles de formación de distinta índole y con tiempos diferentes según cada individuo. Basado en esto, si nos remitimos al área de la medicina contemporánea y tomamos el modo que tiene de diagnosticar, veremos que allí donde la medicina occidental busca los mecanismos patológicos detrás de la sintomatología, necesita de una teoría que va más  allá de un encuentro entre el doctor y el paciente, hacia un paquete auxiliar de conocimiento; en tanto la medicina oriental tradicional raramente busca más allá del paciente en si mismo. La teoría es necesaria solamente para orientar la percepción del médico.

A la luz de todo cuanto hemos dicho anteriormente, podemos ver que el contexto de los sistemas orientales utiliza distintos enfoques que los acostumbrados en occidente. Un claro reflejo de esto es el pensamiento tradicional chino, donde el nivel fundamental de organización, tanto del universo, como la del mismo cuerpo humano no es visible en forma directa, ni indirecta (telescopios, microscopios o diferentes tipos de instrumental), sino que depende de un entramado que es presentado como la reunión y distribución de "fuerzas energéticas" (como definición práctica de trabajo), que el pensamiento chino llama respiraciones  y que se representan vectorizadas como pasajes del Qi, cuyo ideograma quiere decir respiración y que en occidente traducimos como referencia práctica de trabajo "energía," teniendo en cuenta la no distinción, en este contexto, entre materia y energía. La idea del Qi es crucial en el pensamiento de la medicina tradicional china, ya que dentro de este concepto, todo en el universo orgánico e inorgánico está definido por su Qi y no hay terminología de uso técnico ni conceptos médicos en los idiomas occidentales que pueda reflejar totalmente su significado. Se podría pensar como idea aproximada, a la materia en la puerta de convertirse en energía o la energía justo en el punto de materializarse. Para el pensamiento chino, esta discusión sobre el concepto en si mismo (una discusión que el pensamiento occidental espera en una exposición detallada), es totalmente ajena a su pensamiento. Ni los textos clásicos antiguos ni los modernos especulan sobre la naturaleza del Qi, ni tratan de definirlos ni formar conceptos ni de construir una terminología técnica para el uso moderno. El Qi está en la base de todos los fenómenos en el universo y provee una continuidad entre las formas materiales más groseras y las formas más sutiles no materiales. La variedad infinita de fenómenos en el universo es el resultado de la continua reunión y dispersión del Qi que forma fenómenos de distintos grados de materialización. De acuerdo con los  sabios chinos antiguos, la vida y la muerte en si misma no son nada sino agregación y dispersión del Qi. Wang Chong (27-97 a. c.) dijo:

El Qi produce el cuerpo humano así como el agua se empieza a convertir en hielo. Así como el agua se hace hielo, el Qi se coagula para formar el cuerpo humano. Cuando el hielo se funde, se forma el agua. Cuando una persona muere, el o ella se hace espíritu (shen) otra vez. Es llamado espíritu, así como el hielo fundido cambia su nombre a agua1.

Como podemos ver en la cita anterior, el Qi es percibido funcionalmente, o sea por lo que hace y por lo que influye. Todo lo que se dijo acerca del Qi hasta ahora se aplica a la medicina china.  Todo el Qi en el cuerpo esta referido como Qi normal (Zheng Qi) o como el Qi verdadero (Zhen Qi) antes de ser diferenciado dentro de formas especificas o asociado a funciones especificas: "No hay lugar que no lo tenga ni lugar que no penetre."2 Todo tipo de técnica que tiene que ver con actividades curativas, esta enmarcado dentro de éste enfoque, en la cultura tradicional china y con enfoque similares en otras culturas orientales, incluidas las hierbas; así estos pasajes, llamados Mo (canales y meridianos), son los que van a ser afectados por las distintas técnicas o métodos. De esta manera, si hablamos del efecto de una hierba dentro de este sistema, tenemos que referirnos a que meridiano afecta3 y referirnos a esto implica una serie de funcionalidades que no solo tienen que ver con la fisiología a la que estamos acostumbrados, sino a una serie de funciones que se relacionan con influencias sutiles de tipo psíquico y emocional. Por ejemplo, si nos referimos a la función del hígado, este órgano en la medicina tradicional china tiene, entre otras funciones, la propiedad de regir el "fluir y el esparcir," donde hay tres aspectos relevantes.

El primer aspecto se refiere a los ejercicios y terapias naturales para ajustar y suavizar el movimiento del Qi en el cuerpo y todas las actividades que dependen del Qi, tales como el movimiento del Qi en si mismo, de la sangre del Qi del meridiano y de todas las funciones de los órganos; todo esto depende del hígado. Cualquier desestabilización de la función del hígado puede influenciar la circulación del Qi y la sangre, derivando básicamente en el estancamiento del Qi.  El segundo aspecto consiste en controlar la secreción de la bilis que es necesaria para la digestión de alimentos y fluidos. Si  el hígado no ejerce su función de fluir y esparcir, la producción de la bilis se puede interrumpir. En el tercer aspecto, el hígado armoniza las emociones (muchos de los problemas considerados en occidente como nerviosos y algunos mentales, son tratados a través del hígado);  seria responsable de la relajación del medio ambiente interno. Se dice que este encadenamiento del hígado con las emociones esta parcialmente relacionado a un aspecto del Shen4 conocido como Hun y que en occidente podría asimilarse al concepto de alma. Cualquier cambio importante en el aspecto emocional puede afectar el normal "fluir" y "esparcir" de la función del hígado y en forma inversa, cualquier patrón de inestabilidad del hígado, afectará directamente el estado emocional del individuo. El enojo, la ira y la frustración emocional están directamente ligados con el hígado. El practicante de medicina tradicional china con experiencia pensará, cuando una persona dice que está sobrepasado o sobrecargado de problemas, con la debida observación y los cuidados pertinentes, como algo debido a un patrón de inestabilidad en la función del hígado, como raíz del problema.

Estos tres aspectos de la función  de "fluir y esparcir," los distinguimos por separado para hacernos una idea parcial, a modo de ejemplo, de cómo funciona el pensamiento tradicional chino reflejado en su medicina tradicional, tomando por ejemplo un órgano y uno de sus aspectos con respecto a su función. Vale la pena aclarar que estos tres aspectos anteriores están totalmente interrelacionados en el cuerpo humano y es solo una de las funciones del hígado que marca la medicina china (si bien es una de las más importantes). Las otras como "Almacenar la sangre," "Regir los tendones," "Abrirse en los ojos" es motivo de otra discusión, con todo lo que ello implica, que no es la intención nuestra desarrollar estos temas en el marco de esta breve exposición. Por esto misma razón, sería importante poder encarar cualquier estudio sobre hierbas, con intenciones de buscar el complemento de todos los aspectos, enfocando este tipo de visión, que esta contemplado dentro de la sabiduría de la medicina tradicional profética en el Islam. El estudio exhaustivo realizado por John A. Morrow sobre el uso medicinal de las hierbas, a la luz de la sabiduría profética transmitida tradicionalmente a través de los hadices, abre sin ninguna duda un surco inicial dentro de un campo bastante fértil para cualquier cotejo ulterior con  los enfoques de la medicina tradicional practicada milenariamente en extremo oriente, tanto en la India como en la China.

Para continuar ejemplificando algunas semejanzas, sin dejar de señalar las diferencias, podemos advertir que si consideramos el uso medicinal del barley (Hordeum Vulgare) considerado por Morrow en esta Enciclopedia, vemos que, desde el punto de vista de la medicina tradicional profética, es presentado como una hierba que afecta el corazón en forma beneficiosa, además de estimular el apetito y la digestión entre otras de varias funciones y es llamado también "medicina del corazón." Y es aquí, donde el hadiz profético, que es mencionado dentro de las prescripciones proféticas nos acerca a la verdadera luz de esta hierba y a como debemos considerarla en toda su importancia, ya que la tradición  enseña que esta hierba "realmente mejora (o enmienda) la pena en el corazón y lo alivia de cualquier enfermedad" y agrega que quita toda afección "de la misma manera que alguien remueve con agua la suciedad de su cara." Es realmente en esta última frase donde se puede ver todo el significado de la hierba y la interpretación dentro del contexto, por ejemplo, de la medicina tradicional china. Se podría pensar que como el efecto se ve reflejado en el corazón, entonces la hierba, afecta directamente el corazón. En el marco de la medicina tradicional china, esta hierba penetra en los canales del bazo y del estómago, siendo su función más visible la de disolver los estancamientos de alimentos y fortalecer el estómago; ahora al hablar de la penetración en el canal del bazo, estaríamos hablando de su función más sutil, primeramente porque en medicina tradicional china el principal órgano en la digestión de los alimentos seria el bazo y no el estómago ya que los órganos llamados Yin como el bazo, hígado, corazón, pulmón y riñón son los que se encargan de las principales funciones y  el estómago, versícula, intestinos delgado y grueso y vejiga urinaria son sus complementos Yang (funciones más visibles y externas). Es importante aclarar que dentro del contexto de la medicina tradicional china existe una ley de correspondencia sistemática llamada "de los cinco elementos" en el cual, a su vez, se vincula con una dinámica llamada de nutrición y otra de control en el cual el bazo es nutrido por el corazón y a su vez controla el riñón, el cual controla el corazón. Al tener influencia sobre el bazo estamos hablando de la transformación y transportación de las aguas del cuerpo (fluidos), entre otras funciones, tratando patrones de inestabilidad como la humedad interna y la flema que se localiza en distintos órganos, siendo el corazón uno de los órganos donde es posible alojarse uno de los estados más densos y pesados de esta "humedad" llamada mucus en el corazón obstruyendo el Shen (como patrón de inestabilidad); este mucus se alojaría primero en los pulmones debido a una deficiencia en la función de transformación y transporte del bazo y luego pasaría al corazón (desde el punto de vista de la medicina tradicional china), creando situaciones en el individuo como pensamientos incoherentes, estupor, estados de coma, comportamientos erráticos y trastornos psicopatológicos como la locura.

Así vemos como el hadiz (aforismo sabio profético) con su simple mención del agua (movimiento y transportación del agua) limpiando la cara de la suciedad (removiendo el estancamiento a través de la hierba) hace referencia a las verdaderas y más sutiles funciones de la hierba que tendría como objetivo el alivio del corazón  y de la pena o tristeza del corazón a través de la estabilidad y regulación de la función del bazo. La conclusión que se sigue de todo lo anterior es que es importante tener en cuenta las funciones de las hierbas desde el punto de vista extremo oriental, en este caso el chino, como un soporte importante para el estudio de las hierbas, sobre todo, por la extensa farmacopea que tiene esta tradición basada en el pensamiento tradicional chino constantemente actualizado por prestigiosos médicos y teóricos a través de su historia. La medicina tradicional profética basada en el uso de hierbas naturales, cuyo valor y alcance terapéuticos podemos conocer a través de los mismos hadices proféticos, nos abren un campo fértil, a partir de este trabajo pionero de Morrow, para poder introducir un distinto enfoque desde la perspectiva de las terapias orientales y enriquecer el acervo del conocimiento médico moderno, ya que este estudio comparativo nos permitiría intentar penetrar, aunque sea parcialmente, dentro de ese amplio territorio que es dominio del pensamiento clásico oriental, de extensa tradición y que tanta dificultad nos trae a los occidentales, no solo para la interpretación de su medicina, en este caso enfocado a las hierbas, sino también para poder entender o percibir el "espíritu" y raíz de sus tradiciones que son la base de muchas de las tradiciones occidentales, y poder lograr ese complemento entre las dos tendencias. Por todas estas razones, nos parece más que necesario una obra de la calidad y claridad expositiva que aquí nos presenta John Andrew Morrow.


Luis A. Horno,
A.P., O.M.D.(*)
Desde Florida, Estados Unidos



NOTAS

(*) El autor de la reseña es acupuncture physician en el Estado de Florida, U. S. A.
1 A Source Book in Chinese Philosophy, 300.
2 Shangai Institute, Foundations <53>, 38.
3 Cuando hablamos de meridiano, tenemos que tener en cuenta que lo que llamamos órganos en occidente, es un área donde se despliega la mayor densidad de la función del meridiano, en el contexto de medicina tradicional china. En este contexto, es más importante la funcionalidad del órgano que su localización y nos referiremos, por ejemplo, a la función del pulmón o meridiano del pulmón cuando utilizamos la palabra pulmón.
4 El concepto del Shen está asociado a lo que se llaman energías hereditarias. La forma de este mecanismo esta ligada a las fuerzas mentales y afectivas del individuo y parcialmente a la disposición "espiritual" que preside sobre la individualización de cada ser en el momento de la concepción.

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