Newsletter N° 17

sábado, 4 de octubre de 2014


   
«EN LA CALLE ESTACIONADA FRENTE AL MAR 
POR DONDE CRUZABA LA VIDA»
      
   
¨Arreciados por el Éxodo¨ (Imagine Cloud Editions, I C E, Florida, Estados Unidos, 2013) nuevo poemario de María Eugenia Caseiro. «fluye en alegorías que demuestran lo mucho que puede decirse con una economía de palabras». Y estas palabras de Luis Mario, son silogismo que nos introduce en este poemario. 
      
      Hubo un tiempo en que pensar se hizo difícil, 
      era mejor morir en blanco. (…)
      
Hubo un tiempo en que darlo todo a nada parecía el lei motif de los que se lanzaban al agua. Hubo un tiempo en que el solo hecho de pensar quemaba y había que escapar de sus brasas. ¿Cuántos lo hicieron? La poesía recoge de igual manera estadísticas inimaginables bajo este cielo al que a veces nos damos a contemplar. Estadísticas; naufragios y náufragos; realidades y vidas zozobrando no solo en el mar sino también muy cerca suyo.
      
¿Acaso María Eugenia Caseiro pone su mirada en estas vidas, en un antes y un después de tantos naufragios? Vale la pena indagar por medio de ese recorrido poético lo que propone la autora. Y se hicieron a la mar con sus disfraces / prendidos al envés de la baraja (…)
      
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Newsletter N° 16

viernes, 3 de octubre de 2014

Juan Antonio Rosado: Cenizas del mediodía, de Carlos Barbarito

Barbarito, Carlos. Cenizas del mediodía. México D.F: Praxis, 2010. p. 35. Fotografía de portada: Sergio Bonzón. Diseño de portada: Javier Muñoz Nájera. Premio Praxis de Poesía, 2009; jurados: Daniela Camacho, Saúl Ibargoyen y Juan Antonio Rosado Zacarías. Edición en pdf.



Sólo la mirada del poeta percibe las realidades tras la realidad. No busca: descubre y encuentra. Su arte no es el del prestidigitador (evoco aquí la crítica que Alejo Carpentier formuló contra los surrealistas, muchos de los cuales, ya lejos de la poesía, se dedicaron a buscar “encuentros fortuitos” —con Lautréamont como modelo—, de forma mecánica, como el artesano que repite doscientas veces un modelo con escasas variantes). El arte, en cambio, es único, insustituible. Desde la subjetividad donde se aloja un mundo, emerge la palabra esencial que nombra objetos, emociones, tiempos, personas: el universo conocido e imaginario como no se había nombrado antes. ¿Dónde radica la poesía? En todos lados y en ninguno. Es el poeta quien la descubre y a veces la expresa, ya sea por escrito, ya en la misma contemplación. La poesía se capta, se siente, se atestigua. Luego se expresa con las limitadas e inexactas palabras. Cuando se ha ejecutado esta última operación, la poesía viaja a través del oído porque no fue concebida para leerse, sino para ser escuchada. Por ello nació y creció con la música.
    
Entre los poetas argentinos actuales, Carlos Barbarito (1955), autor de más de veinte libros, es uno de los testigos de la poesía. Desde el mundo alojado en su subjetividad, emerge la voluntad de expresarlo por escrito. Su último poemario, Cenizas del mediodía, publicado recientemente en México, se inicia con una despedida: “Adiós a un sueño, no se hace / en la piedra el Paraíso, no hay espacio para el fruto”. Los versos se resisten a proporcionarnos un sentido unívoco en las imágenes y elementos que se aglutinan como símbolos de lo que fue y ya no es: “Adiós al pan, al sabor de otra boca / en la boca propia” o “Adiós a la topografía, al número primo, / a la balanza, a la señal en el cielo o la tierra”. El yo lírico se dirige a un tú, a un otro ausente, a quien —si viera su rostro— lo creería mancha, error de un supuesto Plan. Las cenizas se expanden y poco a poco el lector va uniendo cabos: “Todo comienza cuando no hay perdón”, pero también cuando no queda follaje y “sólo nos miran los animales, las estrellas”.
    
La aguja en lugar del abrazo... y la dulzura como imposible. ¿Qué somos finalmente? “Cenizas de un fuego antiguo / y anónimo”. El poeta, como Orfeo, habla y pregunta hacia el dominio de lo subterráneo para rencontrar al otro, pero sólo le responde el consuelo, “que vale menos que una hoja seca”. Los poemas, en general, son las imágenes desde una conciencia cuya lengua, extranjera, traduce la acumulación de cenizas del mundo. Y entonces, el árbol sombrío, ¿cobija acaso la inocencia, la “santidad”? La violencia irrumpe en la ciudad y causa división. El tiempo y el movimiento acuden al vacío y surge un lenguaje que conocen los raros animales, los muertos y el poeta. Tal vez este último y el niño sean los únicos que se extravían en el agua, pero hay una diferencia: el primero “se cierra con su secreto”, mientras que el segundo lo entrega cifrado, ambiguo, múltiple: la realidad tras la realidad, ¿es acaso la ceniza? Este elemento es quizá símbolo de la muerte sin fin que segundo a segundo experimenta la conciencia. Carlos Barbarito nos introduce en una galería donde representa esa conciencia porque sus sentidos no le alcanzan para saber “qué nos mata / o nos salva, cuál es el destino real del largo viaje”. Ante el misterio, el abismo se ensancha y la palabra es también insuficiente. Incluso “quien almuerza en el perfecto festín / invoca a las cenizas”.
    
Para Henry Miller, el escritor nunca es dueño del sentido total de sus creaciones: “El punto de vista del autor —afirma— es sólo uno entre muchos, y la idea del significado de su propio trabajo se pierde entre el oleaje de otras voces. ¿Conoce él realmente el sentido de su propia obra como cree? Yo más bien creo que no”. En su conjunto, el poemario de Barbarito aspira a ser releído: no nos otorga todo su sentido (¿qué buena obra literaria lo hace?); es susceptible de distintas interpretaciones y ahí radica la complejidad de su partitura.

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Newsletter N° 15

lunes, 29 de septiembre de 2014



Fronteras para una trama 
delicada y turbia
por Marta Ortiz
Reseña a Verolín, Irma, El camino de los viajeros, editorial de la UNL, Santa Fe, 2012


El camino de los viajeros, novela de la narradora argentina Irma Verolín, fue distinguida en 1997 con el Premio Internacional de Novela Mercosur. Quince años después, la UNL y el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe, se unieron para coeditarla  (colección Los Premios). Justa reparación de lo injustificable, que los lectores celebramos ante la eventual pérdida de esta valiosa materia narrativa, si hubiera permanecido en la sombra.

Viajábamos con voracidad”, dice la primera línea del primer capítulo (nueve en total); y agrega: “… arrastrar el cuerpo alrededor del mundo era lo único que parecía justificarnos.” 

La narradora asume un yo maduro que se esfuerza por asir de algún modo y comprender a la joven protagonista de una historia en la que las palabras “viaje”, “frontera” y “mundo” son ejes capitales de la trama. Esta mujer joven ha quedado lejos en el tiempo, una pieza más en la suma de mujeres que componen a esta otra que cuenta, la que en el presente narrativo “es”. 

Se reconstruye a partir de unas cartas rescatadas, hasta entonces en poder de Marcos, médico de frontera, ex pareja de Irene (nombre falso que él le dio y único que nombra a la joven protagonista); cartas escritas en Buenos Aires durante una estadía de Irene cuando la pareja residía en San Pedro, Misiones, cerca de la frontera con Brasil.

Se trata de un trabajo laborioso y difícil, ya que quien hoy narra, no se reconoce en la mujer que escribe las cartas; disociada de su versión joven, no existe puente que pueda reunirlas. A pesar de los explícitos datos temporales (años ochenta en la Argentina, fines de la dictadura militar, evidencia que crea un clima denso que lo contamina todo, que no se ve pero se siente o se sugiere ) y espaciales (Tilcara, San Pedro, Buenos Aires, Córdoba, entre otros), la novela recorre un tiempo interior que diluye cualquier atisbo de certeza; abarca un largo cuestionamiento (a partir de los hechos que se recuerdan y rearman, como quien intenta marcar o reconocer un territorio propio a partir del cuerpo que es también memoria). El mundo,  para quien se siente extranjera, es inapresable, como lo es el monte misionero, límite a todo intento de comprensión. 

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Newsletter N° 14

sábado, 20 de abril de 2013



En el marco de la 39a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Ediciones Corregidor tiene el agrado de invitarlos al lanzamiento de la colección:


EALA (Ediciones Académicas de Literatura Argentina)
siglos XIX y XX



Directora general: Dra. María Rosa Lojo 
(CONICET- UBA- Universidad del Salvador)

Co-director (Siglo XX): Dr. Jorge Alejandro Bracamonte 
(CONICET- Universidad Nacional de Córdoba)



El evento tendrá lugar el miércoles 8 de mayo a las 19.30 en la Sala Victoria Ocampo. 

Hablarán: María Rosa Lojo, Jorge Bracamonte, Hebe Molina, y Ana María Zubieta.



La presente colección se propone incorporar, bajo el amplio rótulo de “ediciones académicas”, las ediciones críticas propiamente dichas, las crítico-genéticas y las eruditas en general de textos e autores canónicos que aún no han tenido ediciones académicas o cuyas ediciones académicas anteriores se consideran incompletas o susceptibles de una mejora sustancial; de textos que aún no forman parte del canon académico pero que podrían formarlo con fundadas razones y de obras valiosas por sus aspectos documentales que, más allá de su eventual valor literario, aportan al conocimiento de una época, de un mundo cultural. Bajo la dirección general de la Dra. María Rosa Lojo (CONICET- UBA- Universidad del Salvador) y co-dirección del Dr. Jorge Alejandro Bracamonte (CONICET- Universidad Nacional de Córdoba), un Comité Ejecutivo interno y una Comisión de Referato Internacional (formada por especialistas argentinos y extranjeros), Corregidor pone por primera vez al alcance del público, sobre todo el universitario y especializado, aunque sin cerrar las puertas al lector culto en general, una colección inigualable en el campo de la literatura argentina.


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Newsletter Nº 13

viernes, 26 de agosto de 2011




Victor Hugo
Los Djinns
Editorial Serapis, 2011, 117 pp.


La Editorial Serapis (Rosario, Argentina) acaba de publicar Los Djinns de Victor Hugo en una edición políglota en francés, español, alemán, portugués e inglés.

El poema Los Djinns de Victor Hugo, aparecido por primera vez en Las orientales (1829) y desde entonces dechado y paradigma para los escritores románticos, apela a diferentes recursos para generar tanto el dinamismo de lo invisible como sus efectos en una conciencia singular: el estremecimiento ante lo imaginario mezclado con lo real es fijado en los versos de Hugo en un intento por describir poéticamente lo indescriptible. Los Djinns simboliza también una amarga constatación de la yanna, como percepción de lo ambiguo, lo incierto y desconocido.

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Un Nuevo Libro de Alicia Poderti

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